-Lo primero que debemos tratar, es que el cuarto que elijamos para el bebé, debe estar cerca del dormitorio de los padres, en caso que necesitase nuestra atención y nuestros cuidados y para mayor tranquilidad nuestra.
-La ventilación es otro factor importante. Ojalá la habitación tenga ventanales amplios y se pueda ventilar todos los días, con el fin de eliminar cualquier virus que pueda estar en el ambiente y pueda afectar la salud del bebé.
-La habitación del bebé debe tener una excelente iluminación mientras esté despierto y más tenue cuando intente conciliar el sueño. Esto se puede lograr colocando luces que se puedan regular. Unas buenas cortinas son necesarias para disminuir la luz del día durante los periodos de siesta del bebé.
-Un buen aseo diario no permitirá que exista polvo que provoque alergia al bebé, ni insectos que lo puedan picar. Para evitar el polvo, no es recomendable colocar alfombras en la habitación del bebé, ya que éstas acumulan más mugre en general. También es importante que no haya un exceso de mobiliario y que éstos sean de líneas lisas, sin tanto recoveco que pueda acumular suciedad.
-Respecto de los muebles, lo principal es contar con una cuna y un armario y, dependiendo del presupuesto de cada familia, un mudador y un sofá para la hora de la lactancia y estantería o cajoneras para guardar los juguetes y mantener la habitación despejada.
-Un punto muy importante es escoger muebles pintados con pinturas libres de plomo. Recuerda que los niños se llevan todo a la boca, pudiendo provocarle algún tipo de intoxicación.